El regreso no fue nada fácil, salimos de León el primero de agosto, en total fueron 32 horas de camino y yo seguía con pérdidas, reclinaba un poco el asiento para no estar completamente sentada. En el camino me la pase orando y pidiéndole a Dios que el embarazo no se interrumpiera, fueron muchas horas de angustia, lo que quería era llegar a casa y saber si mi bebe seguía conmigo o si ya lo había perdido, ya que en cada parada que hacíamos seguía teniendo pérdidas considerables.
Por fin llegamos a casa el domingo en la noche, tome un baño rápido y me fui a descansar, al día siguiente tuve un sangrado muy fuerte, rápido le avise a mi esposo y nos fuimos directo al hospital, rápido me hicieron un examen de sangre y un ultrasonido, mientras me hacían el ultrasonido les pregunte como estaba mi bebe y me dijeron que esa información no me la podían dar a mí, que el doctor era la única persona indicada para eso, por un momento pensé que había perdido a mi bebe.
Por fin llegamos a casa el domingo en la noche, tome un baño rápido y me fui a descansar, al día siguiente tuve un sangrado muy fuerte, rápido le avise a mi esposo y nos fuimos directo al hospital, rápido me hicieron un examen de sangre y un ultrasonido, mientras me hacían el ultrasonido les pregunte como estaba mi bebe y me dijeron que esa información no me la podían dar a mí, que el doctor era la única persona indicada para eso, por un momento pensé que había perdido a mi bebe.
Me regresaron al cuarto y así estuve por espacio de 3 horas, con una angustia porque no me decían nada. Por fin entro un doctor y me dijo señora efectivamente usted tiene un embarazo de 7 semanas, su bebe está bien, pero su matriz tiene unos fibromas muy grandes y no podemos asegurar que su embarazo vaya a poder continuar, estamos en espera de una especialista para que la revise y nos diga si se puede ir a casa o si va a tener que quedarse en el hospital.
Pasaron otras tres horas y por fin llego la ginecóloga, me reviso y me dijo lo mismo que ya me habían dicho, que no había muchas posibilidades de que ese embarazo llegara a su fin, que no entendía como me había embarazado con una matriz con tantos fibromas, que las posibilidades eran mínimas. Me dio cita para esa misma semana en el consultorio y me indico que me siguiera tomando las pastillas que me había recetado Alberto y que siguiera en reposo absoluto, solo podía pararme para ir al baño.
Pasaron otras tres horas y por fin llego la ginecóloga, me reviso y me dijo lo mismo que ya me habían dicho, que no había muchas posibilidades de que ese embarazo llegara a su fin, que no entendía como me había embarazado con una matriz con tantos fibromas, que las posibilidades eran mínimas. Me dio cita para esa misma semana en el consultorio y me indico que me siguiera tomando las pastillas que me había recetado Alberto y que siguiera en reposo absoluto, solo podía pararme para ir al baño.
Mi esposo me atendió todo este tiempo que estuve en reposo absoluto, lo cual tengo que agradecerle enormemente. El trabaja el turno de la noche y en la mañana en cuanto llegaba del trabajo me preparaba mi desayuno, luego dormía un rato y después me preparaba mi comida, después volvía a dormir otro rato y antes de irse a trabajar me preparaba la cena, pobre así tuvo que estar hasta que cumplí las 14 semanas.
Todos los días le daba gracias a Dios porque mi bebe seguía en mi panza, en la mañana le daba gracias por empezar un día mas y en la noche gracias por haber terminado el día, además le hablaba a mi bebe todos los días; le decía que no se rindiera que íbamos a estar juntos todo el tiempo, que era un bebe fuerte, que yo lo estaba esperando durante muchos años, que lo iba amar con todas mis fuerzas, además le platicaba todo lo que veía, lo que leía y lo que estaba haciendo su papa, también le platicaba de toda la familia que aquí lo estaba esperando.
A la semana 9 volví a ver a la ginecóloga, pero yo aun continuaba teniendo sangrados, no tan abundantes pero aun había a pesar de que estaba en reposo absoluto, también tenía nauseas y vómitos. La ginecóloga me dijo que el bebe no estaba creciendo, que posiblemente los fibromas no le estaban dejando espacio, que si el bebe seguía en esas condiciones iban a detener el embarazo y provocarme un aborto, que solo un milagro podría cambiar la situación, salí del consultorio destrozada, cansada, desilusionada y con unas ganas tremendas de llorar, pero luego pensé…. Dios no me iba a dar esta ilusión para luego quitármela, mi bebe va a estar bien me lo repetía todos los días, mi bebe va a luchar y va a salir adelante.
A la semana 12 volví al consultorio los sangrados habían desaparecido eso me daba más tranquilidad, cuando la ginecóloga me empezó a hacer el ultrasonido no detectaba el corazón del bebe, en ese momento empecé otra vez a preocuparme y la doctora me decía no lo encuentro, yo le dije doctora yo he sentido como cosquillas en la parte de arriba de mi abdomen, creo que el bebe esta en este lugar.
La doctora no lo creía y puso el aparato para oír el corazón en el lugar donde le indique y ahí estaba mi bebé; su corazón latía con fuerza y me dijo no lo puedo creer esto es un milagro, tu bebe ha crecido y tiene el tamaño que debería tener un bebe de su tiempo, está completo…….. Y me repetía una y otra vez… NO lo puedo creer, como se movió de lugar, como es que está creciendo…… NO, no puede ser esto es un milagro.
Pero aun así me decía el embarazo sigue siendo de alto riesgo, no te confíes demasiado, sigue en reposo y solo un milagro puede terminar este embarazo, porque el bebe sigue teniendo poco espacio.
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