Natalie

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viernes, 23 de julio de 2010

9.- Cuando Dios quiere hasta el diablo obedece


Así siguió avanzando mi embarazo, ya me levantaba un poco de la cama, me prepara mi comida, ponía una silla cerca de la estufa y mi esposo me acercaba todo ya me sentía un poco más optimista y cada día que pasaba era una alegría, todos los días leía en las páginas de internet como avanzaba el crecimiento de mi bebe en mi pancita.
A las 20 semanas de embarazo me hicieron el ultrasonido súper detallado, para ver que todo estuviera bien y nuevamente la Dra. Vega me repetía que no entendía como habíamos llegado a este tiempo de embarazo y que el bebe se veía bien, un poquitito más pequeño pero no era muy significativo.
Que ojala y llegáramos por lo menos a la semana 24 que es el tiempo mínimo que requiere un bebe para poder sobrevivir fuera del útero. También me estaba preparando para mandarme a la universidad por ser embarazo de alto riesgo. Me volvió a ver la doctora en la semana 24 y me dijo que todo se veía bien, también me comento cuando nazca tu bebe vienes y me lo traes para conocer tu milagro, fue la última consulta con mi ginecóloga.

La siguiente cita fue en diciembre de 2009 en la universidad, y nuevamente los doctores sorprendidos porque no entendían como mi embarazo había llegado a ese tiempo ya tenía yo 27 semanas, a veces me sentía como un fenómeno, porque luego llamaban a otros doctores y les decían mira esta mujer como esta y su embarazo sigue bien, esto es increíble. Yo solo les decía es que Dios me quiere mucho y me va a consentir con un bello regalo.

Mi estomago estaba increíblemente grande para el tiempo que tenia, a veces la gente se me quedaba viendo porque caminaba como un pingüino, pero yo me sentía feliz, realizada, soñada y no dejaba de hablarle a mi bebe todos los días y le decía todo está bien, vamos a estar juntos y te voy a dar todo el amor que tengo en mi corazón, lo tenía guardado para ti durante tantos años que te estuve esperando.
Tuve mi última cita el 6 de enero de 2010, cuando me estaban haciendo el ultrasonido me dijeron que un fibroma estaba más grande que mi bebe y que mi bebe era una beba y ya de ahí se desencadeno todo el proceso de parto que les narre al principio de esta historia.
Lo único que les puedo decir es que nunca abandonen sus sueños por difíciles e imposibles que parezcan y siempre pongan todo en manos de Dios, El tiene sus tiempos y sus momentos y estoy convencida que cuando se quiere algo con toda el alma y se lucha por ello Dios nos lo regala.

Quise compartir esta historia para tantas mujeres que están en lucha de un milagro, no se dejen vencer y sigan luchando, quizá el día de mañana ustedes protagonicen una historia como esta.
Que Dios los bendiga.

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